En realidad, no consideré nada bonito.
Fuera de lo del bussiness. Pasó mucho tiempo. No tengo nada particular, fuera de cualquier otra persona.
La verdad, de especial no tengo nada. Fíjate que estaba tan bien en mi mundo, en mi planeta
pequeño. Me desordené. Y eso es lo que odio un poco, de estar
en un lugar apacible pasar a estar en un sector inestable, territorio
post-tornado.
Estoy loca.
A veces creo en el destino, a veces en nada, a veces en Dios y a veces
no tanto, muchas veces no sé en qué creer. Me siento miserable por esto. Por
pensar este tipo de cosas.
Podría dejar
de hacerlo. Y todo seguiría igual que antes. Pero no puedo.
En realidad, no sé cómo interpretar todas esas cosas que se
me pasan por la cabeza. Es un enredo mío y no sé como manejarlo. Es complicado
porque no a todos les pasa, es más, estoy segura que no es algo para contarlo.
Es como si existieran dos partes de mi. Una que está
contenta con mi presente y otra, un lado que desconozco pero que siempre ha
existido. Le tengo miedo, porque se que es algo incomprensible, imposible de
explicar.
Lo único que sé es que mi misión en este mundo es encontrar
ese algo que me permita sentir que no falta nada para poder morir.
Pido perdón, porque no correspondo, no soy persona.
Interesante entrada!... Me gusta la idea de ser algo que realmente no somos. :) Saludos!...
ResponderEliminar