lunes, 8 de junio de 2015

Rasgada.

A veces quisiera encontrar un lugar fuera de la realidad. Maldito aire, ¿por qué nadie puede verlo? Aún espero aquí sentada a ver si me hago viento. Las huellas que forman mi rastro parecen perseguirme, parecen absorberme. 

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Tengo un funeral adentro. Hay un desfile de rosas negras. Ha muerto el pilar, la confianza. Mi cuerpo está de luto, le ha dejado la voluntad.

Una piedra puede explicar mejor lo que pasó, al menos mejor que yo. Cenizas hilan mi pena que fluye como cristal roto sobre piel.

Rompí el escaparate de mis virtudes y como nubes escaparon fuera de mí.

No hay espada más larga que la que se entierra uno mismo. Hace unos días terminé de hacerlo. El hombre engaña al hombre. Tiritan los cimientos. Se ha caído todo el metal, todo el concreto. El alma desnuda, herida grita. Grita como cristal roto sobre piel.

Arrancar el acero. ¿Cuántas lluvias, cuántos vientos serán? Funeral incierto. Funeral perpetuo. El vacío de lo perdido forma plomo. Le agacho la mirada al cielo.

1 comentario:

  1. Hola mi amor. Se fue a dormir hace unos minutitos, cansada después de largos días de trabajo. Me quedo aquí pensando, en el presente, en el futuro. En ambos está usted.

    La vida me parece insípida, repetitiva. Como si el camino que uno debe seguir estuviera trazado desde antes de nacer. Salirse de él genera una hecatombe.

    Pero quiero proponerle, quiero pedirle algo a usted mi amor.


    Salgámonos? Juntas?

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